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Tres preguntas que fortalecen nuestra cultura

Todos los días, en una organización, compartimos cientos de mensajes.

Un correo. Una conversación. Un comentario en una reunión. Un mensaje en Teams. Una actualización sobre un proyecto. Una inquietud sobre un compañero, un cliente o un proceso.

Cada una de esas interacciones parece pequeña, pero juntas construyen algo mucho más grande: nuestra cultura.

Existe un conocido relato, popularmente atribuido a Sócrates, que propone pasar aquello que vamos a comunicar por tres filtros muy sencillos:

¿Es cierto? ¿Es bueno? ¿Es útil?

Más allá de su origen, estas tres preguntas continúan teniendo una enorme vigencia. Y, llevadas al entorno profesional, pueden convertirse en una guía sencilla para comunicarnos mejor, fortalecer la confianza y trabajar de una manera más colaborativa.

1. ¿Es cierto?

La confianza comienza con la información que compartimos.

Antes de transmitir un dato, una conclusión o incluso una percepción, vale la pena preguntarnos cuánto sabemos realmente sobre aquello que estamos diciendo.

En un entorno profesional, verificar antes de comunicar evita rumores, interpretaciones equivocadas y decisiones construidas sobre información incompleta.

Esto no significa que debamos tener todas las respuestas. También es válido decir “no estoy seguro”, “necesito confirmarlo” o “esta es mi percepción”.

La transparencia también consiste en reconocer la diferencia entre un hecho, una interpretación y una opinión.

2. ¿Es bueno?

“Bueno” no significa decir únicamente cosas positivas.

Las organizaciones necesitan conversaciones difíciles, retroalimentación, desacuerdos y cuestionamientos. La diferencia está en cómo los abordamos y con qué intención.

Podemos preguntarnos:

¿Lo que voy a decir ayuda a construir?

¿Respeta a las personas involucradas?

¿Estoy buscando solucionar algo o simplemente amplificar un problema?

Una cultura saludable no evita las conversaciones incómodas. Aprende a tenerlas con respeto, empatía y responsabilidad.

Porque es posible ser directo sin dejar de ser constructivo.

3. ¿Es útil?

Quizás este sea uno de los filtros más importantes en nuestro trabajo diario.

Antes de enviar un mensaje, escalar una conversación o sumar información a un proceso, podemos preguntarnos:

¿Esto ayuda a alguien a entender, decidir, resolver o avanzar?

La comunicación útil aporta contexto. Reduce ruido. Facilita decisiones. Conecta equipos y convierte información en acción.

En una compañía donde diferentes personas, áreas, países y capacidades trabajan juntas, comunicar con propósito es una herramienta fundamental para mantenernos alineados.

Tres preguntas, una misma cultura

En EYS hablamos de conectar personas, procesos y posibilidades.

Pero esas conexiones no ocurren únicamente a través de plataformas, tecnología o infraestructura. También se construyen con cada interacción entre nosotros.

Cuando procuramos que nuestra comunicación sea cierta, fortalecemos la confianza.

Cuando buscamos que sea buena y constructiva, fortalecemos nuestras relaciones.

Cuando hacemos que sea útil, ayudamos a que las ideas se conviertan en decisiones y las decisiones en resultados.

No necesitamos convertir cada conversación en un ejercicio filosófico. A veces basta con incorporar tres preguntas muy sencillas antes de hablar, escribir o compartir:

¿Es cierto?

¿Es bueno?

¿Es útil?

Tres pequeños filtros que pueden cambiar considerablemente la manera en que nos comunicamos.

Porque una cultura no se construye solamente con grandes declaraciones.

También se construye con las palabras que elegimos todos los días.

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